En esta convivencia de interespecies, una idea se apodera de nosotros: El caos y su vorágine se vuelven lo normal como método de supervivencia puesto en marcha por un motor interno. Un impulso de satisfacción personal que se impone como eje central por sobre todas las demás existencias. Partiendo de la necesidad hasta la saciedad del hambre y el placer; todo se entrecruza en un fin común:
LA CARNE POR LA CARNE
LA CARNE POR LA CARNE